Estos últimos días ha estado puesta sobre el tapete la discusión con respecto a la cantidad de días que debiésemos tener libres los chilenos para celebrar el bicentenario.
Por calendario este año solo nos correspondían dos días para estas celebraciones, estos son sábado y domingo, pero al parecer dos días es muy poco para celebrar los doscientos años de vida libre como nación. Es por ello que entró en la palestra la discusión de si era apropiado aprobar un día como feriado para añadirlo a las celebraciones. Con esta medida la mayoría de los compatriotas estaba de acuerdo, ya que si bien era un día en que el país perdía millones de dólares había que tener un poco de conciencia y pensar que es la conmemoración de los doscientos años y que merece una buena celebración. Ahora, agregándole, además, que la mayoría de las personas no les interesa si el país gana o pierde dinero en un día, pues ese dinero pasa directo a las empresas y al estado y no al bolsillo de la gente.
El gran problema ha surgido estos últimos días, ya que el congreso no solo aprobó un día feriado, si no que agregó otro a la lista, es así como quedan viernes y lunes como feriados junto con el día sábado y domingo para tener una celebración de cuatro merecidos días por nuestro bicentenario.
La discusión ha surgido por parte de los empresarios, y claro por el lado del gobierno, que pertenece a este mismo grupo. Si para ellos un día ya era suficiente perdida, cabe imaginarse cual era su reacción al enterarse que los honorables habían aprobado dos días festivos. Quizás cuantos millones de dólares perderán sus bolsillos a costa del trabajo de cientos de personas que lo que esperan son las “vacaciones” del 18.Esta gente no espera el 18 por ser floja y no querer trabajar, pero históricamente es una fecha para celebrar, y es la elite los que nos permitió o más bien nos acostumbró a esto, y por qué ahora pretende quitarle a la gente algo tan merecido y digno que es celebrar?
Otro problema ha surgido también por parte del gobierno, que dentro de su mentalidad empresarial, lamenta la perdida de un día laboral para el país. Incluso se ha escuchado hablar de veto presidencial a este proyecto de ley. Esto quiere decir que si el presidente no está de acuerdo con los dos días festivos adicionales, solo basta que de la orden y el proyecto discutido en la cámara, por aquellos a los que nos hacen creer que elegimos democráticamente, quede invalidado.
Ahora bien, aquí hay dos puntos importantes a tratar, el primero es que sí, realmente el país pierde con dos días de descanso, eso es más que sabido, pero, que tiene de malo darle un momento de alegría a la gente, hay que tener en cuenta que es nuestro bicentenario, no es cualquier celebración, además, me imagino que ellos tienen más claro que ninguna otra persona que, para que la gente produzca y sea más eficaz hay que tenerla contenta, y que mejor que cuatro días de celebración. Punto a favor para pensar que sí serán cuatro días. Porque no debemos olvidar que aún continuamos siendo la mano de obra dentro de la producción.
Otro punto importante es pensar y analizar el presidente que tenemos, con tal grado de cercanía a la gente, con su sonrisa espontánea y a flor de piel, mostrándose sensible, tratando de sentir lo que siente la gente de los campamentos al dormir en uno en una mediagua (claro está con una buena estufa acompañándolo), en fin, y así muchas más muestras de cercanía, en donde ha demostrado que le gusta tener contenta a la gente, es por eso que tengo fe en que el presidente no vetará el proyecto de ley de los cuatro días para celebrar un nuevo aniversario patrio. Otro punto a favor, ya que con tal grado de populismo, el presidente no querrá quedar mal con la gente, con aquellos a los que trata de entender. Y mucho menos querrá quedar mal en su primer año de gobierno, en el que aún está aprueba.