24 de julio de 2007,1:16 p. m.
Hits que han hecho bailar a los chilenos: De la Lambada al "Baile del Koala"



Bailables de ayer y hoy

SANTIAGO.- Desde "Cocodrilo Dandy" que un animal australiano no captaba tanto la atención de la audiencia. Hasta que hace un par de semanas el people mater reventó con una exótica performance llamada "El Baile del Koala" , que de no ser porque implicaba a Rocío Marengo colgando de Luis Jara, bien podría pasar por una cruzada de Greenpeace contra la extinción de la trepadora especie.

Desde luego, todo apunta a que éste será el nuevo "baile de moda", a menos que pase algo grave como que la sociedad protectora de Koalas se querelle por usurpación de identidad, pero lo cierto es que ésta es sólo la última expresión de una seguidilla de ritmos pegajosos, que se inició a fines de los '80 con la, en ese tiempo, 'subida de tono' Lambada.

Como buen presagio de lo que vendría, éste era un baile brasileño, que se ganó además el comercial apelativo de "baile prohibido", el cual consistía en que una pareja movía las caderas al ritmo de "llorando se fue quien un día me hizo llorar...". Todo un poema si se la compara con una de sus sucesoras: "Dale con el látigo, dale con el látigo...".

Pero éste era sólo el comienzo. Después de la lambada, y siguiendo con los animales, vino un baile más tropical, faldita corta y cantante con bigote incluido, denominado "Sopa de Caracol" (Banda Blanca). Éste consistía en que una niña agitaba su mini falda tipo acordeón y sus manos circularmente mientras se escuchaba de fondo algo parecido a "Guataneguiconsu Yupi pa' ti Yupi pa' mí…", que más se parecía a un jingle de un jugo o de una sopa de sobre.

Luego cabe mencionar un fallido intento de Don Francisco por introducir un ritmo llamado "Pachi pachi", que de no ser por las exiguas prendas utilizadas hubiera parecido una prolongación de otras pegajosas melodías como "Otto Kraus, Otto Kraus, Otto Kraus…".

Del perrito al perreo

Pero un nuevo baile de moda vuelve a agitar los corazones, los pies y las "pompas" del público: El "Baile del Perrito" (Wilfrido Vargas). Tal fue su éxito, que hasta el propio Epidemia de "Cachureos" contagió a los más pequeños cantando: "Que lo baile de lao, que lo baile agachao, que lo baile enojao…", es decir de todas las formas posibles siempre que terminara en ao.

Sin embargo, a mediado de la década de los '90 las coreografías comenzaron a volverse más complejas y cada vez era más apreciado socialmente quien se sabía de corrido bailes como el "Taqui taqui" (Ilegales), una especie de trabalenguas, pero para el cuerpo.

Esta corriente evolucionó en ritmos como la mundialmente famosa "Macarena" (Los del Río), que además de coordinación requería una elevada condición aeróbica para poder saltar al compás de "Eeee Macarena Aha!", pero tuvo su punto cúlmine en el sobreexigido "Aserejé" (Las Ketchup), donde el secreto era mover las manos a gran velocidad para que no se notaran las imperfecciones coreográficas, mientras que la modulación se compensaba repitiendo aleatoriamente frases como "Dejebere", "umauma" o "alajabi".

Paralelamente al trabalenguas, se desarrolló otra corriente del "baile de moda" de un estilo más sugerente, que tuvo su destape con el "Baile de la Botella" (Joe Luciano), gracias al cual decenas de productores veían entusiasmados cómo los envases de bebidas podían tener un uso alternativo, acrecentando el mercado. Lo mismo ocurría en el rubro alimenticio con los fabricantes de "Mayonesa" (Chocolate), los que gracias al popular baile que impuso "Porotito Verde" obtenían publicidad gratuita en horario estelar.

Pero definitivamente la explosión de coreografías vino con el Axé, que arribó al país acompañado de esculturales modelos made in Brasil, los que deleitaban con extraños pasos que incluían pies pateando el piso compulsivamente acompañados por un movimiento del codo y manos emulando garras de felinos, entre otros.

Tal era la fascinación por este ritmo, cuyas letras nadie entendía, que era difícil pensar que su reinado podía acabar. Pero justo antes de que nos nacionalizáramos brasileños y cuando la palabra "chuchuca" estaba a punto de ser aceptada por la Real Academia de la Lengua, irrumpió en gloria y majestad el Reggaeton , que con su desinhibido 'perreo' y sus letras poco metafóricas cautivó de inmediato a los insaciables chilenos, siempre ávidos de una nueva "canción de moda". Porque como dice la letra, "lo que pasó, pasó...".
 
Escrito por Rodrigo.....!!!
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5 de julio de 2007,6:51 p. m.
El rostro de Jack, 120 años después



La tecnología del siglo XXI intenta desenmascarar al asesino más célebre del XIX. Un grupo policial del Departamento contra el Crimen Violento de Reino Unido ha elaborado el primer retrato robot de Jack el Destripador utilizando para ello las más modernas técnicas. El resultado de la investigación, dirigida por la responsable de análisis de Scotland Yard, Laura Richards, será difundido en un documental de Atlantic Prouctions titulado Jack el Destripador, el primer asesino en serie, que emitirá mañana la cadena británica Five.
El equipo policial ha utilizado las modernas técnicas interpretativas para reexaminar los testimonios de 13 testigos de los crímenes de Jack. Según John Grieve, ex jefe de la policía metropolitana que ha participado en el proyecto, ?algunos de aquellos testimonios eran claramente distintos y describían a personas diferentes?. Pero otros muchos eran lo bastante similares como para deducir que se referían a la misma persona.

Mezclando estos testimonios con otras pruebas, el equipo ha podido describir al asesino como un hombre robusto, de entre 1,65 y 1,69 metros de estatura, cubierto siempre con un largo abrigo. Otros datos han permitido a un artista digital elaborar un retrato robot del sujeto, moreno, de rasgos angulosos y poblado bigote. Su retrato psicológico es inquietante, incluso más de cien años después: un hombre normal, mentalmente cuerdo, terroríficamente sano pero capaz al mismo tiempo de la más tremenda crueldad.

Además, el estudio de Kim Rossmo, pionero del rastreo geográfico, permite adivinar, con bastante aproximación, la zona donde vivía el destripador, que coincide con su área de operaciones. Cinco víctimas estaban relacionadas de forma muy directa con una misma calle, por lo que los investigadores creen que podría ser ésta la del domicilio de Jack. En 1888 escapó de la justicia, pero los investigadores creen que en 2006 habría sido capturado sin duda.

El reportaje promete ir más allá de las especulaciones y teorías conspirativas que se han difundido sobre el asesino desde hace más de cien años y pretende acabar con algunos mitos. Como el hecho de que fuera un gentleman inglés ?incluso se apuntó al príncipe de Gales como el asesino- o la leyenda que apunta a que nunca fue visto por nadie. La investigación pone incluso en solfa el sobrenombre del asesino: Jack mataba a sus víctimas estrangulándolas. Y sólo cuando estaban muertas dejaba su macabra firma destripándolas.

Jack el Destripador actuó en el empobrecido barrio de Whitechapel en Londres en la segunda mitad del año 1888. El nombre se tomó de una carta a la agencia central de noticias de alguien que decía ser el asesino, publicada mientras se desarrollaban los hechos. Nunca fue detenido ni se estableció su identidad. Se le atribuyen los asesinatos de al menos cinco prostitutas, aunque también se le relaciona con otros asesinatos nunca aclarados.
 
Escrito por Rodrigo.....!!!
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